La capacidad de unificar y concentrar el espíritu

Aquí les comparto un fragmento del libro de Yoga Tántrico de Julius Evola, que permitirá alcanzar la capacidad de concentrar y unificar el espiritu.
Y lo más importante, alcanzar con “perseverancia a toda prueba” (como dice Evola) una mente que se sale del default, para poder empezar a elegir que se quiere sembrar en ella:
1) Espíritu inestable, cambiante y fluctuante, la famosa “mente mono”
2) Distraído, confuso.
3) Ocasionalmente concentrado
4) Recogido en un solo punto
5) Completamente dominado
Para Evola, “La disciplina consiste en reducir al mínimo la parte que tienen los estados mentales del primero y segundo tipo en la vida ordinaria, con el fin de realizar una presencia firme y continua en uno mismo en una desidentificación metódica de los vritti y de las impresiones, y de manera general de los contenidos fluctuantes y móviles de la experiencia interior y exterior. El objetivo se alcanza cuando los estados pasivos y dispersos han sido apartados, dejan de ser los estados habituales de la conciencia, se han superado la obtusa coalescencia del Yo y las modificaciones mentales.”
Hay dos ejercicios que propone Evola
1.El ejercicio del pastor. Con el alma tranquila dejar que el pensamiento se mueva por si solo, dejar que las diversas asociaciones mentales se produzcan espontanea y caprichosamente, sin turbarlas, y sin ser transportados por ellas, sin perder jamás la presencia en uno mismo, guardándose bien de acoger y desarrollar uno cualquiera de los pensamientos que se presentan. En un momento empezar a reformular de nuevo los pensamientos, que se fue pensando, hasta llegar de nuevo al punto inicial donde estaba bien presente en uno mismo. La actitud interior es semejante a la de un pastor que da de pastar, avanzar y retozar a sus animales sin perdérseles, sin embargo, la vista. El resultado es una sensación semejante a la de un hombre tranquilo y calmado instalado en una orilla y que ve pasar ante el agua de un rio.
2. El método del “El corte”. Que consiste en estar atento y suprimir todo pensamiento, toda imagen en cuanto se presenta en el espíritu, lo mismo que se rompe un junco de un golpe de podadera rápido y claro. Si aparece otro pensamiento se actúa de la misma manera. Si uno se mantiene firme, y presente, nos encontramos en el mismo punto que al final del ejercicio precedente, en el estado de aquel que se mantiene firme junto a la orilla y observa el fluir de un curso de agua.
Vida cotidiana:
Es preciso extender estos ejercicios poco a poco en períodos en la vida ordinaria, particularmente afectados por el automatismo asociativo; por ejemplo a los contenidos mentales que toman forma poco a poco y se encadenan, mientras vamos de un lugar a otro, comemos, nos vestimos, etc.
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